viernes, 2 de mayo de 2014

RELATO: Dudas permanentes

Este relato se publicó el pasado 23 de abril:  Día del Libro. Os lo dejo aquí para que todos podáis leerlo y, si lo queréis, comentarlo. Un saludo y espero que os guste. 





La primavera ya había llegado. El cielo azul no mostraba ni una nube y la hierba relucía con las gotas de rocío, mas los ojos azabaches de Melinda se clavaron en el jardín que desde la ventana se veía. Aquello era lo primero que se le mostraba al despertar y lo único que parecía una muestra de lo que sentía su corazón. Una muestra macabra y cruel de la soledad de un amor no correspondido. Un amor sincero, puro, que no perjudicaba a nadie y, sin embargo, era repudiado como si se tratase de la peste o algo similar. Y la tristeza, regresaba a su alma. 

Si bien podía ofrecerle ella a David. Su hogar era una casita rural, blanca de cal, con muebles de caoba en buen estado. No contaba con mucho dinero, solo lo que de la tierra podía conseguir. Sus manos y su rostro no contaban con la suavidad de la seda, pero su corazón, sus ojos y sus labios contaban la misma historia. Desconocía que era la malicia, la mentira y el odio. Solo la verdad y el amor regían su vida.

Melinda lo amaba desde hacía mucho tiempo. No dijo nada por el temor a ser rechazada, hasta un día, en el que ambos se encontraban en la Plaza Central del pueblo, se decidieron a hablar con sinceridad. Como él era el hombre habló primero. Aseguró estar enamorado de alguien muy especial. Cuando llegó el turno de ella, la risa macabra de David le partió el alma. Sus lágrimas no sirvieron nada más que para saciar la sed que la risa le provocó, mientras se burlaba de la joven, argumentando que él nunca podría enamorarse de una vulgar campesina. Él era el dueño y señor de un cortijo, no se casaría con una simple.

Desde aquel día no volvieron a verse. A menudo, solía recibir una carta que el introducían por la rejilla de la puerta. Le contaba las nuevas buenas sobre él: le informaba del día de la boda, del lugar donde se celebraría la ceremonia... Le dolía. La hacía llorar de rabia. ¿Acaso tenía que alegrarse? ¿Acaso sus sentimientos no tenían importancia? No lo entendía y, mientras mas cartas, mas preguntas.

Cansada de aquellas letras, acabó por empezar a arrojar las cartas con corazones enlazados en la esquina inferior derecha. Sentía que permanecería toda su existencia siendo el juguete de un aburrido en busca de una diversión. Sabía que, realmente, nada le faltaba: tenía una casa propia, un trabajo agradable, comida de sobra, dinero, ropa... Solo esperaba que algún día, David la mirara de otra forma.

Hasta que un día, se acercó al jardín abandonado. Encontró una serpiente reptando tranquila por entre la podredumbre y las hojas secas. Se percató de que algo había dejado pasar: Su vida.

Se refugió en la tierra, en su casa... Las cartas seguían llegando y con ellas, una nueva apuñalada en el corazón. Hasta que un día, la carta se convirtió en la primera plana del periódico local.

Vecino de la localidad se suicida.
Bernardo Martín Martín, de 35 años, vecino de la localidad, fue encontrado en la tarde del día de ayer, por su esposa, en el pozo que la familia posee en el patio de la vivienda familiar. Se había suicidado, y, según los rumores, su esposa le era infiel con el ganadero, quien también ayer fue hallado sin vida, tras ser aplastado por uno de los toros de la manada que cuidaba desde hacía más de dos décadas.

Melinda leyó la noticia sin entrar en la casa. No podía creer lo que leía. ¿Cómo podía suicidarse una persona? ¿Cómo pudo morir aplastado el ganadero? ¿Le diría algo en aquellas cartas que ella quemaba? Rompió a llorar desesperada, dejando caer el periódico al suelo y la puerta abierta, entrando al salón frente a la chimenea y, allí, sentada en el sofá, sintió que todo acababa.



Tan solo la soledad quedaba en aquella casa. La soledad y la sensación de que aquellas muertes se podían haber evitado, si ella hubiera escuchado. 

Escrito por: Amelie María

3 comentarios:

  1. ¡Felicitaciones! Un beso grande. Lou.

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  2. Hola, guapa!

    Cuánto tiempo sin saber de ti!

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    Saludos y feliz jueves!

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